Trabajadores del IMSS durante una movilización frente al Centro Médico Nacional Siglo XXILa movilización fue convocada por grupos disidentes del IMSS mientras continúan las negociaciones con el SNTSS.

La nueva marcha convocada por trabajadores disidentes del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) para este miércoles 21 de octubre de 2026 ocurre después de que la base laboral rechazó en consulta la propuesta salarial de 6.8 por ciento impulsada por el Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social (SNTSS). La movilización partirá a las 15:00 horas del Centro Médico Nacional Siglo XXI, en Ciudad de México, de acuerdo con la convocatoria difundida por los organizadores. La información disponible no establece un destino único confirmado para esta jornada. ([jornada.com.mx](https://www.jornada.com.mx/2026/10/19/politica/016n1pol))

El conflicto combina tres planos que no tienen el mismo responsable: el aumento y las prestaciones corresponden a la negociación colectiva; el abasto, el mantenimiento, la cobertura de plazas y la operación hospitalaria forman parte de la gestión del IMSS; mientras que el régimen de jubilaciones, las Afores y algunos cambios al marco de seguridad social requieren decisiones legislativas. Confundir esas competencias puede convertir una demanda política en una promesa que ninguna de las partes tiene facultades para cumplir por sí sola.

Por eso, la marcha de los trabajadores del IMSS del 21 de octubre debe leerse como una presión sobre los canales de representación y sobre la capacidad del instituto para traducir reclamos operativos en medidas concretas, no como una resolución automática de la negociación.

La regla laboral que ordena la negociación

El punto institucional de partida es la revisión salarial tramitada entre el IMSS y el SNTSS. El Congreso Nacional del sindicato aprobó un incremento global de 6.8 por ciento, integrado por 2.9 por ciento al salario tabular y 3.9 por ciento en prestaciones. Antes de la consulta, el Centro Federal de Conciliación y Registro Laboral (CFCRL) informó que acompañaría el procedimiento mediante voto personal, libre, directo y secreto en cerca de 670 puntos de votación. ([gob.mx](https://www.gob.mx/cfcrl/prensa/cfcrl-acompanara-consulta-de-trabajadores-del-imss-para-salvaguardar-un-ejercicio-libre-transparente-y-democratico?utm_source=openai))

La consulta del 14 de octubre cambió el estado de la negociación. La presidenta Claudia Sheinbaum informó al día siguiente que la mayoría de los trabajadores rechazó la propuesta y que el director del IMSS debía sentarse con el sindicato para buscar una alternativa dentro de los recursos disponibles del instituto. Esa declaración no equivale a un nuevo aumento aprobado: significa que la revisión debe regresar a la mesa de negociación. ([gob.mx](https://www.gob.mx/presidencia/articulos/version-estenografica-conferencia-de-prensa-de-la-presidenta-claudia-sheinbaum-pardo-del-15-de-octubre-de-2026?utm_source=openai))

La intervención del CFCRL se limita a garantizar condiciones de democracia y libertad sindical en el procedimiento. No fija el porcentaje salarial ni sustituye a las partes en la negociación. Del mismo modo, la Secretaría del Trabajo y Previsión Social puede acompañar y vigilar el proceso laboral, pero no puede imponer por sí sola una solución económica al IMSS ni a su sindicato.

Quién representa a quién dentro del conflicto

La movilización es promovida por el Movimiento en Defensa de la Salud, Seguridad Social y Democracia Sindical y por otros grupos disidentes que se presentan como una base inconforme con la dirigencia del SNTSS. Entre sus reclamos figuran un aumento salarial directo de 10 por ciento, mayor disponibilidad de medicamentos, material y equipo, cobertura de personal, un régimen de jubilaciones y pensiones para todos los trabajadores, la eliminación de las Afores y la salida del secretario general del sindicato, Rafael Olivos Hernández. Esas exigencias fueron incluidas en un pliego entregado a Atención Ciudadana de Presidencia, según Excélsior. ([excelsior.com.mx](https://www.excelsior.com.mx/nacional/trabajadores-imss-anuncian-marcha-para-miercoles-21-octubre))

El SNTSS, en cambio, es la organización sindical que convocó formalmente la consulta salarial y participa en las mesas de trabajo con el instituto. La existencia de una movilización numerosa o de una corriente disidente no modifica por sí misma la representación jurídica del sindicato ni produce la destitución de su dirigencia. La propia Presidencia señaló que ese relevo es un asunto sindical, no una decisión que corresponda directamente al Ejecutivo federal. ([gob.mx](https://www.gob.mx/presidencia/es/articulos/version-estenografica-conferencia-de-prensa-de-la-presidenta-claudia-sheinbaum-pardo-del-19-de-octubre-de-2026?idiom=es&utm_source=openai))

Esta diferencia es relevante para evaluar cualquier anuncio posterior. Un compromiso acordado entre el IMSS y el SNTSS tendría un cauce distinto al planteamiento de una asamblea disidente. Para que una representación alternativa adquiera efectos formales tendría que sujetarse a los mecanismos previstos en la legislación laboral y en las reglas internas de organización sindical. La protesta puede abrir una disputa por legitimidad, pero no reemplaza automáticamente esos procedimientos.

El impacto práctico está en hospitales, no sólo en la calle

Las demandas sobre insumos, personal, mantenimiento y tiempos de atención sí tienen una conexión directa con la administración del IMSS. El instituto informó que mantiene mesas de trabajo con el sindicato para revisar abasto de medicamentos, material de curación, conservación de instalaciones, cobertura de plazas, trato digno y tiempos de espera. También anunció una estrategia de escucha activa en 277 hospitales para identificar necesidades de la operación cotidiana. ([imss.gob.mx](https://www.imss.gob.mx/prensa/archivo/202610/542))

Ese mecanismo puede producir medidas administrativas sin esperar una reforma legal: redistribución de personal, seguimiento de recetas no surtidas, programación de mantenimiento, revisión de equipos o acciones sobre unidades específicas. Sin embargo, para que la respuesta sea verificable tendría que incluir responsables, plazos, hospitales incluidos y criterios para medir avances. Una declaración general sobre “atender las necesidades” no permite saber si el problema se resolvió.

El IMSS también ha sostenido que sus unidades médicas permanecen en operación y que están garantizados servicios como urgencias, hospitalización, terapia intensiva, atención de partos y hemodiálisis. A la vez, pidió mantener libres los accesos a hospitales y clínicas para ambulancias, pacientes con citas y cirugías programadas. La existencia de una marcha no implica por sí sola la suspensión de servicios; cualquier afectación debe comprobarse en cada unidad y momento. ([imss.gob.mx](https://www.imss.gob.mx/prensa/archivo/202610/542))

Para los derechohabientes, el indicador más útil no será únicamente el tamaño de la movilización, sino si se mantienen los servicios críticos y si el instituto publica soluciones para recetas incompletas, falta de personal, equipo fuera de servicio o demoras acumuladas. Para las autoridades capitalinas, la tarea inmediata consiste en compatibilizar el derecho a manifestarse con la movilidad y el acceso a instalaciones médicas, sin anticipar bloqueos o afectaciones que no hayan sido confirmados.

Lo que todavía debe definirse

La marcha deja abiertas varias preguntas de política pública. La primera es qué propuesta salarial presentarán el IMSS y el SNTSS después del rechazo del 14 de octubre. El punto no es sólo elevar el porcentaje, sino definir cuánto se destinaría al salario tabular, cuánto a prestaciones y cómo se financiaría el acuerdo dentro del presupuesto institucional. La segunda es si la mesa laboral incorporará compromisos operativos con seguimiento público o si esos temas quedarán en declaraciones separadas.

La tercera pregunta corresponde a las demandas que rebasan al instituto. El IMSS ha señalado que el regreso al Régimen de Jubilaciones y Pensiones y la eliminación de las Afores requieren cambios legales. La institución puede exponer costos, efectos financieros y escenarios, pero no modificar por sí misma la Ley del Seguro Social ni rediseñar el sistema de pensiones. Esos asuntos tendrían que pasar por el Congreso y por una discusión sobre sostenibilidad financiera, derechos adquiridos y fuentes de financiamiento. ([imss.gob.mx](https://www.imss.gob.mx/prensa/archivo/202610/542))

También falta aclarar qué alcance tendrá la convocatoria a elegir representantes por centro laboral anunciada por los grupos disidentes. Mientras no exista información oficial sobre su procedimiento, padrón, atribuciones y reconocimiento jurídico, sus resultados deben presentarse como una acción política del movimiento y no como una sustitución automática del SNTSS.

El siguiente tramo del conflicto podrá medirse con cuatro señales: una nueva propuesta salarial formal; un calendario público para atender carencias en hospitales; la continuidad de la interlocución entre el IMSS, el SNTSS y los trabajadores inconformes; y la definición de qué demandas serán llevadas al Poder Legislativo. Si esos elementos aparecen, la movilización habrá conseguido convertir presión social en negociación verificable. Si no, el conflicto seguirá desplazándose entre marchas, comunicados y acusaciones de falta de representación.

La marcha de este 21 de octubre no resuelve por sí misma la disputa sindical ni las carencias operativas del IMSS. Su importancia está en que obliga a separar responsabilidades: el sindicato debe responder por la representación y la negociación colectiva; el instituto, por la gestión de hospitales y recursos; el Gobierno federal, por conducir el diálogo; y el Congreso, por cualquier reforma legal. El desenlace dependerá de que cada actor asuma la parte que le corresponde y publique resultados que puedan ser revisados por trabajadores y derechohabientes.

Fuentes consultadas

Por Editor

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