Analista revisa las expectativas económicas de México para 2026La encuesta de octubre del IMEF mejora marginalmente el escenario de crecimiento, pero mantiene señales de cautela para México.

El Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF) elevó de 1.3% a 1.4% su pronóstico de crecimiento para el Producto Interno Bruto (PIB) de México en 2026 en su encuesta de expectativas de octubre, difundida el 8 de octubre. El ajuste corresponde al consenso de especialistas consultados por el organismo y se publicó desde México; junto con la revisión del PIB, el IMEF redujo su previsión de inflación de cierre de 4.0% a 3.9%, aumentó la estimación de creación de empleo formal de 275 mil a 289 mil 713 puestos y elevó de 17.60 a 18.00 pesos su pronóstico para el dólar al cierre del año. ([amexi.com.mx](https://amexi.com.mx/economia-y-negocios/imef-eleva-a-1-4-su-pronostico-de-crecimiento-y-mejora-expectativa-de-empleo-para-2026/))

Una mejora de una décima, no un cambio de ciclo

La lectura central de la encuesta es más matizada que el encabezado de una revisión al alza. El IMEF mejoró su pronóstico del PIB por tercer mes consecutivo, pero el nivel de 1.4% sigue describiendo una expansión moderada para la economía mexicana. La diferencia frente a septiembre es de apenas una décima de punto porcentual y no basta, por sí misma, para afirmar que la inversión, el consumo y la producción industrial hayan entrado en una fase de recuperación firme.

El propio comportamiento de los indicadores adelantados del IMEF ayuda a entender la cautela. En septiembre, el organismo observó una estabilización parcial de la actividad, con una recuperación manufacturera gradual y un desempeño no manufacturero todavía frágil. La conclusión fue que el deterioro perdió intensidad, pero no había evidencia suficiente de una expansión generalizada y sostenida. ([revista.imef.org.mx](https://www.revista.imef.org.mx/articulo/senales-mixtas-indicador-imef/?utm_source=openai))

Por eso, el ajuste de octubre puede interpretarse como una menor probabilidad de estancamiento severo, no como la confirmación de un nuevo ciclo de crecimiento. Para empresas y gobiernos estatales, la diferencia es relevante: un escenario de 1.4% permite planear con algo más de actividad, pero todavía obliga a mantener prudencia en contratación, inventarios, gasto de capital y proyectos cuya rentabilidad depende de una demanda interna más vigorosa.

Qué cambió frente a septiembre

  • PIB: subió de 1.3% a 1.4% para 2026.
  • Inflación: bajó de 4.0% a 3.9% al cierre del año.
  • Empleo formal: aumentó de 275 mil a 289 mil 713 nuevos trabajadores afiliados al IMSS.
  • Tipo de cambio: pasó de 17.60 a 18.00 pesos por dólar, lo que implica una expectativa de mayor depreciación del peso.
  • Tasa de política monetaria: permaneció en 6.50% como previsión para el cierre de 2026.
  • Crecimiento para 2027: se mantuvo en 1.8%, mientras el dólar esperado para ese año subió de 18.20 a 18.50 pesos.

El balance de estos cambios es mixto. El crecimiento, la inflación y el empleo mejoraron en el margen; el tipo de cambio se movió en sentido contrario; y la tasa de referencia no ofreció una señal de relajamiento adicional. La encuesta, por tanto, no plantea una aceleración amplia, sino un escenario de recuperación contenida con presiones financieras todavía presentes. ([amexi.com.mx](https://amexi.com.mx/economia-y-negocios/imef-eleva-a-1-4-su-pronostico-de-crecimiento-y-mejora-expectativa-de-empleo-para-2026/))

El empleo mejora, aunque permanece lejos de un auge laboral

La revisión de 14 mil 713 puestos en la expectativa de empleo formal es uno de los elementos más favorables del reporte. Si se cumple, la economía mexicana generaría 289 mil 713 plazas registradas ante el IMSS durante 2026, por encima de la previsión de septiembre.

El dato debe leerse junto con la información observada y no como sustituto de ella. La Secretaría del Trabajo reportó que al cierre de septiembre había 22 millones 927 mil 276 puestos afiliados al IMSS y que en lo que iba del año se habían creado 410 mil 200 empleos. La diferencia entre esa cifra acumulada y la proyección del IMEF responde a que las encuestas son estimaciones de cierre y pueden utilizar supuestos distintos sobre la dinámica mensual, bajas, estacionalidad y ajustes en los registros. ([gob.mx](https://www.gob.mx/stps/prensa/el-empleo-formal-alcanza-maximo-historico-y-los-puestos-permanentes-registran-nuevo-maximo-historico?utm_source=openai))

Para el mercado laboral, el mensaje práctico es que una expansión de 1.4% puede sostener contrataciones, pero difícilmente generará un salto suficiente para transformar el panorama de salarios, informalidad y productividad. La mejora del consenso es positiva para sectores intensivos en empleo formal, pero todavía no equivale a una señal de presión generalizada por contratar.

Inflación menor, pero sin margen para celebrar

La reducción de la previsión de inflación de 4.0% a 3.9% apunta a una moderación ligera de las presiones sobre los precios. En términos cotidianos, una inflación menor favorece el poder adquisitivo de los ingresos y reduce la incertidumbre para empresas que deben fijar precios, presupuestos y contratos.

Sin embargo, el 3.9% continúa por encima del objetivo puntual de 3% del Banco de México. La diferencia no implica necesariamente un escenario desordenado, pero sí sugiere que la convergencia completa al objetivo puede requerir más tiempo. Además, una inflación general cercana a 4% puede ocultar comportamientos distintos entre mercancías, servicios, alimentos y energéticos. Para los hogares, el efecto dependerá de la composición de su gasto; para las empresas, del grado en que puedan trasladar costos sin perder demanda.

La reducción de la inflación esperada tampoco se tradujo en una baja de la tasa proyectada. El IMEF mantuvo en 6.50% su previsión para el cierre de 2026, una señal de que el consenso no anticipa un relajamiento monetario agresivo. En otras palabras, los analistas ven una inflación algo menor, pero todavía suficiente para justificar cautela por parte del banco central.

El peso esperado más débil introduce una señal de riesgo

El aumento de la previsión cambiaria de 17.60 a 18 pesos por dólar es importante porque contrasta con la mejora del PIB y la inflación. Un peso más débil puede elevar el costo en moneda nacional de insumos, maquinaria, tecnología y bienes importados. También puede favorecer a exportadores que reciben ingresos en dólares, aunque el beneficio depende de cuánto contenido importado utilicen y de la demanda externa.

El ajuste no significa que el IMEF esté anticipando una crisis cambiaria. Más bien, muestra que el consenso incorporó un escenario de mayor volatilidad o de menor fortaleza del peso hacia el cierre del año. Para las empresas, la consecuencia concreta es la necesidad de cubrir riesgos cambiarios, revisar contratos denominados en dólares y evitar que una previsión favorable de ventas se convierta en un deterioro de márgenes por costos financieros o de importación.

La brecha con Hacienda y el FMI sigue abierta

El pronóstico del IMEF continúa por debajo del escenario oficial de la Secretaría de Hacienda. En los Criterios Generales de Política Económica para 2026, Hacienda planteó un rango de crecimiento de entre 1.8% y 2.8%, además de una inflación de cierre de 3.0% y un tipo de cambio de 18.90 pesos por dólar. El escenario del IMEF es, por tanto, más débil en crecimiento y menos optimista en inflación, aunque proyecta un peso más fuerte que Hacienda al cierre de 2026. ([finanzaspublicas.hacienda.gob.mx](https://www.finanzaspublicas.hacienda.gob.mx/work/models/Finanzas_Publicas/docs/paquete_economico/cgpe/cgpe_2026.pdf?utm_source=openai))

El Fondo Monetario Internacional también se ubica por encima del IMEF: en su revisión de octubre proyectó un crecimiento de 1.5% para México en 2026 y de 1.8% para 2027. El FMI atribuyó parte de la mejora a un comercio exterior dinámico, especialmente por las exportaciones, pero al mismo tiempo señaló la necesidad de continuar con la consolidación fiscal. ([gob.mx](https://www.gob.mx/shcp/prensa/comunicado-no-79?utm_source=openai))

La comparación muestra que el IMEF no está describiendo el peor escenario disponible, pero sí uno más conservador que el de Hacienda y ligeramente más débil que el del FMI. Esa distancia importa para las finanzas públicas: si el crecimiento efectivo se acerca más a 1.4% que al rango oficial, los ingresos tributarios pueden enfrentar una base menor y el margen para financiar inversión pública puede reducirse, especialmente en un contexto de consolidación fiscal.

En breve

  • El IMEF elevó de 1.3% a 1.4% su pronóstico del PIB de México para 2026.
  • La encuesta mejoró las previsiones de inflación y empleo formal, pero también elevó el dólar esperado a 18 pesos.
  • El escenario sigue siendo de crecimiento moderado: está por debajo del rango de Hacienda y ligeramente debajo del pronóstico de 1.5% del FMI.

La señal que deberá confirmarse

La encuesta de octubre ofrece una mejora marginal, no una validación definitiva de la recuperación. Para que el ajuste adquiera mayor credibilidad, las próximas cifras deberán mostrar una combinación más consistente de inversión, consumo, empleo y producción industrial. También será necesario observar si el peso conserva estabilidad, si la inflación mantiene una trayectoria descendente y si las tasas pueden bajar sin reactivar presiones sobre los precios.

Por ahora, la lectura más prudente es que México enfrenta un escenario ligeramente menos débil que el previsto en septiembre, pero todavía con poco margen para errores de política económica o choques externos. La décima adicional de crecimiento mejora el punto de partida; no cambia el diagnóstico estructural de una economía que sigue creciendo por debajo de su potencial y que necesita inversión productiva, certidumbre regulatoria y mayor dinamismo interno para convertir una revisión estadística en una tendencia confirmada.

Fuentes consultadas

Por Editor

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