El Indicador de Confianza del Consumidor de México subió 1.0 punto mensual y llegó a 46.1 puntos en agosto de 2026, informó el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) junto con el Banco de México. El dato, publicado el 3 de septiembre, corresponde a una encuesta levantada en 32 ciudades del país y representa el tercer avance consecutivo, aunque frente a agosto de 2025 el nivel desestacionalizado no registró cambios.
El resultado muestra una mejora en el ánimo de los hogares, pero no permite hablar todavía de una recuperación plena del consumo. La lectura más relevante está en la composición del indicador: las familias percibieron mejores condiciones económicas en el corto plazo, mientras que mantuvieron reservas sobre la evolución del país, el empleo y las adquisiciones de mayor valor. El boletín del INEGI señala que el ICC mide tanto la situación económica actual como las expectativas de los hogares y del país.
En breve
- La confianza del consumidor alcanzó 46.1 puntos en agosto, 1.0 punto más que en julio.
- El avance mensual fue generalizado, pero la percepción sobre la economía nacional futura cayó 2.2 puntos en términos anuales.
- La confianza empresarial global se mantuvo en 48.2 puntos y acumuló 18 meses por debajo de 50, una señal de cautela para la inversión y la contratación.
Las finanzas familiares explican buena parte del repunte
Los cinco componentes principales del ICC avanzaron frente a julio. El mayor incremento correspondió a la percepción sobre la situación económica actual de los integrantes del hogar en comparación con la que tenían hace un año, con un alza mensual de 1.9 puntos. Este componente se ubicó en 53.9 puntos.
También mejoró la expectativa sobre la situación económica de los hogares para los siguientes 12 meses. El indicador aumentó 1.6 puntos mensuales y se situó en 58.9 puntos. En términos anuales, avanzó 0.8 puntos. La combinación sugiere que las familias observaron una posición personal más favorable que la que tenían un año antes y conservaron una expectativa relativamente positiva sobre sus propias finanzas.
Los indicadores complementarios refuerzan esa lectura. La situación económica personal actual aumentó 1.4 puntos frente a julio y 1.6 puntos respecto a agosto de 2025. La expectativa sobre las finanzas personales para los próximos 12 meses avanzó 1.1 puntos en el mes y 0.6 puntos en un año. Asimismo, la posibilidad de comprar ropa, zapatos y alimentos, comparada con la de hace un año, subió 0.9 puntos mensuales y 0.6 puntos anuales.
Estos datos apuntan a una recuperación más clara en el consumo cotidiano y en la percepción de los ingresos familiares que en las decisiones de gasto comprometidas a largo plazo. Es una diferencia importante para interpretar el indicador: sentirse mejor respecto al presupuesto del hogar no significa necesariamente estar dispuesto a adquirir un automóvil, remodelar una vivienda o comprar electrodomésticos.
La economía nacional y el empleo siguen siendo el freno
La percepción sobre el país avanzó en la comparación mensual, pero continuó por debajo de los niveles de hace un año. La evaluación de la situación económica nacional actual subió 0.7 puntos frente a julio, aunque cayó 0.9 puntos anual y quedó en 40.1 puntos.
La expectativa sobre la economía del país dentro de los siguientes 12 meses apenas aumentó 0.1 puntos mensuales. En la comparación anual descendió 2.2 puntos y se ubicó en 45.8 puntos. Es el retroceso anual más pronunciado entre los cinco componentes principales del indicador.
La percepción sobre el empleo también refleja esa cautela. El indicador complementario sobre la situación del empleo en el país durante los próximos 12 meses se ubicó en 45.4 puntos, con un incremento marginal de 0.2 puntos en el mes, pero una disminución anual de 2.2 puntos. Para los hogares, por tanto, la mejoría de sus finanzas personales convive con una visión menos favorable del entorno laboral nacional.
Esta divergencia puede limitar la velocidad de recuperación del consumo. Cuando una familia percibe que su situación inmediata mejora, puede normalizar compras corrientes; pero si observa riesgos en el empleo o en la economía general, tiende a posponer compromisos que impliquen deuda, pagos mensuales o desembolsos elevados.
Las compras duraderas todavía no acompañan con fuerza
El componente que mide las posibilidades actuales de adquirir muebles, televisores, lavadoras y otros aparatos electrodomésticos subió 1.1 puntos mensuales, hasta 32.5 puntos. Sin embargo, quedó 0.1 puntos por debajo del nivel de agosto de 2025.
El dato es relevante porque las compras de bienes duraderos suelen reaccionar con mayor sensibilidad a la certidumbre sobre el ingreso, el empleo y el costo del financiamiento. El avance mensual puede estar relacionado con una menor cautela temporal o con la necesidad de renovar bienes del hogar, pero el resultado anual todavía no muestra una expansión significativa de esa disposición.
Los indicadores sobre gastos de mayor plazo permanecen en niveles bajos. La planeación para comprar un automóvil en los próximos dos años se ubicó en 15.2 puntos, mientras que la intención de comprar, construir o remodelar una casa quedó en 20.2 puntos. Ambos indicadores registraron avances mensuales pequeños, pero retrocesos anuales de 0.3 y 1.4 puntos, respectivamente.
Empresas y hogares todavía no comparten una señal de recuperación amplia
La cautela de los consumidores coincide con una confianza empresarial contenida. De acuerdo con la Encuesta Mensual de Opinión Empresarial del INEGI, el Indicador Global de Opinión Empresarial de Confianza se mantuvo en 48.2 puntos en agosto de 2026, sin variación mensual y con una caída anual de 1.1 puntos. El indicador acumuló así 18 meses consecutivos por debajo del umbral de 50 puntos.
La comparación no significa que ambos índices midan exactamente lo mismo. El ICC recoge la percepción de los hogares, mientras que el indicador empresarial resume la opinión de directivos de las industrias manufactureras, la construcción, el comercio y los servicios privados no financieros. Aun así, la lectura conjunta es útil: las familias reportan una mejora en su situación personal, pero las empresas no muestran un cambio equivalente en su valoración del entorno económico.
La ausencia de avance empresarial puede traducirse en decisiones más prudentes sobre inventarios, contratación, ampliación de capacidad e inversión. No implica por sí sola una caída inmediata de las ventas o del empleo, pero sí sugiere que el sector productivo todavía no percibe condiciones suficientemente firmes para acelerar sus planes. En ese contexto, el repunte de la confianza del consumidor puede reflejar una estabilización parcial más que el inicio de una fase expansiva.
Qué debe observarse en los próximos meses
Para confirmar si la mejora de agosto se consolida, será necesario observar tres señales. La primera es que la percepción sobre la economía nacional deje de caer en términos anuales. La segunda es que el componente de bienes duraderos supere de manera sostenida sus niveles del año previo. La tercera es que la confianza empresarial abandone el terreno inferior a 50 puntos y mejore en rubros vinculados con inversión, empleo y actividad comercial.
Por ahora, el balance es mixto. El consumidor mexicano llegó a agosto con una percepción más favorable de sus finanzas y de sus posibilidades de gasto cotidiano. Sin embargo, la economía nacional, el empleo y las compras de mayor valor siguen mostrando una cautela que limita el alcance del repunte. El avance mensual es real, pero todavía no equivale a una recuperación completa del poder de compra ni de la confianza en el ciclo económico.
Fuentes consultadas
- INEGI y Banco de México, Indicador de Confianza del Consumidor, agosto de 2026.
- INEGI, Indicadores de Confianza Empresarial, agosto de 2026.
- Banco de México, serie histórica de confianza del consumidor.
- La Jornada, disminución del pesimismo de los consumidores mexicanos, 3 de septiembre de 2026.
