Claudia Sheinbaum y Donald Trump sostuvieron el miércoles 16 de septiembre una llamada telefónica sobre comercio, seguridad e inversiones, en un momento de tensión para la relación económica entre México y Estados Unidos. La conversación, reportada como constructiva por ambos gobiernos, ocurrió antes de la cuarta ronda bilateral de la revisión del T-MEC y mientras Washington mantiene aranceles sectoriales sobre automóviles, acero y aluminio. ([elpais.com](https://elpais.com/mexico/2026-09-17/sheinbaum-y-trump-sostienen-una-nueva-llamada-constructiva-sobre-el-tmec.html?outputType=amp&utm_source=openai))
El intercambio no produjo, hasta ahora, un anuncio público de exenciones, reducción de tarifas o modificación de las reglas comerciales. Su relevancia está en que vuelve a colocar el diálogo político al frente de una negociación con dos carriles jurídicos distintos: por un lado, la revisión conjunta del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá; por otro, los gravámenes que la Casa Blanca aplica con base en instrumentos estadounidenses ajenos al acuerdo comercial.
En breve
- Sheinbaum y Trump hablaron el 16 de septiembre sobre comercio, seguridad e inversiones, según los reportes disponibles.
- La ronda bilateral del T-MEC que apuntaba al 21 de septiembre habría sido aplazada al 28 y 29 de septiembre en Washington, de acuerdo con TLC Magazine México.
- Los sectores mexicanos más expuestos son automóviles, autopartes, acero y aluminio, aunque no todos enfrentan el mismo marco arancelario.
La llamada reabre el canal político, no cierra la negociación
La conversación llega después de varios meses de contactos técnicos entre la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos y la Secretaría de Economía. Las rondas anteriores incluyeron discusiones sobre reglas de origen, comercio de acero y aluminio, automóviles, seguridad económica, trabajo, agricultura y servicios de pagos electrónicos. ([ustr.gov](https://ustr.gov/about/policy-offices/press-office/press-releases/2026/june/joint-statement-ambassador-jamieson-greer-and-mexican-secretary-economy-marcelo-ebrard?utm_source=openai))
En ese contexto, el valor de una llamada presidencial es principalmente político. Puede destrabar instrucciones para los negociadores, reducir el riesgo de una escalada inmediata o crear condiciones para un entendimiento parcial, pero no sustituye los textos técnicos ni las decisiones administrativas necesarias para modificar una tarifa. Por eso, la descripción de la conversación como constructiva debe leerse como una señal de continuidad del diálogo, no como evidencia de un acuerdo comercial concluido.
La información pública tampoco confirma que Estados Unidos haya aceptado retirar los aranceles sectoriales ni que México haya cedido en las exigencias estadounidenses sobre contenido regional, controles a insumos provenientes de terceros países o aplicación de las reglas de origen. Esos asuntos siguen formando parte de una negociación abierta.
Dos problemas que suelen confundirse
La revisión del T-MEC
El T-MEC contempla una revisión conjunta en 2026. Ese proceso permite evaluar el funcionamiento del acuerdo, plantear ajustes y discutir compromisos que las partes consideran necesarios para mantener la integración regional. Las rondas bilaterales entre México y Estados Unidos son parte de ese trabajo preparatorio, aunque la revisión tiene una dimensión trilateral porque Canadá también es parte del tratado.
Dentro de esa mesa pueden discutirse las reglas de origen de los automóviles y autopartes, la verificación de contenido norteamericano, procedimientos aduaneros, barreras regulatorias, obligaciones laborales y mecanismos para evitar que bienes de países externos ingresen a Estados Unidos con una transformación mínima en México o Canadá. El comunicado de la tercera ronda de USTR confirmó que los automóviles, el acero y el aluminio estuvieron entre los asuntos analizados. ([ustr.gov](https://www.ustr.gov/about/policy-offices/press-office/press-releases/2026/july/united-states-and-mexico-convene-mexico-city-third-bilateral-negotiating-round-related-joint-review?utm_source=openai))
Los aranceles externos al tratado
Los gravámenes aplicados bajo la Sección 232 de la Ley de Expansión Comercial de Estados Unidos se justifican formalmente por razones de seguridad nacional. En junio de 2026, la Casa Blanca estableció un régimen que contempla tarifas adicionales para productos de acero, aluminio, cobre y derivados, con tasas diferenciadas según el tipo de mercancía y su composición. ([whitehouse.gov](https://www.whitehouse.gov/presidential-actions/2026/06/further-adjusting-the-tariff-regimes-for-imports-of-aluminum-steel-and-copper-into-the-united-states/?utm_source=openai))
La diferencia es clave: que un producto cumpla con el T-MEC no significa automáticamente que quede fuera de una medida arancelaria adoptada bajo la Sección 232. El tratado regula preferencias comerciales y reglas de origen; una proclamación presidencial estadounidense puede imponer restricciones adicionales con una base legal distinta. En términos prácticos, una empresa mexicana puede acreditar origen regional y, aun así, enfrentar un costo adicional si su mercancía está cubierta por una medida sectorial.
Automotriz y autopartes: el mayor punto de exposición
La industria automotriz mexicana es especialmente sensible porque sus cadenas de suministro cruzan la frontera varias veces antes de que un vehículo llegue al consumidor. La guía comercial del Departamento de Comercio estadounidense señala que algunas autopartes pueden cruzar la frontera hasta una docena de veces antes de concluir su proceso productivo. También reporta que Estados Unidos recibió 79.7% de las exportaciones mexicanas de vehículos ligeros en 2024. ([trade.gov](https://www.trade.gov/country-commercial-guides/mexico-automotive-industry?utm_source=openai))
Para los fabricantes, el problema no se limita al arancel final del vehículo. Cambios en el contenido regional, en la trazabilidad del acero y aluminio utilizados o en la forma de calcular el valor de las autopartes pueden alterar decisiones de proveeduría, certificación y localización de nuevas inversiones.
La revisión del T-MEC puede modificar incentivos y requisitos hacia adelante. En cambio, un arancel sectorial impacta el costo de entrada de la mercancía mientras esté vigente. La diferencia afecta la planeación: una armadora puede adaptar proveedores a una regla de origen, pero necesita una decisión distinta para absorber, trasladar o evitar un impuesto adicional.
Siderurgia: origen, sobrecapacidad y contenido regional
El acero y el aluminio concentran otra parte importante de la disputa. Estados Unidos ha planteado preocupaciones sobre la sobrecapacidad mundial, la triangulación de mercancías y el ingreso de insumos producidos fuera de Norteamérica que después son procesados en México o Canadá.
En las discusiones del T-MEC, Washington busca endurecer la trazabilidad y las reglas sobre dónde se funde, vacía o transforma el metal. En las medidas de la Sección 232, en cambio, la pregunta inmediata es si el producto está cubierto por la proclamación y qué tasa corresponde. Un acuerdo sobre reglas de origen no elimina por sí mismo un arancel externo, aunque sí podría facilitar una eventual excepción o un tratamiento preferencial negociado por separado.
Para México, la defensa del sector no pasa sólo por pedir que se retire una tarifa. También implica demostrar que la producción nacional está integrada a cadenas regionales, que existen controles contra la triangulación y que las exportaciones mexicanas no deben recibir el mismo trato que mercancías procedentes de países sin un acuerdo comercial con Estados Unidos.
Qué puede ocurrir en la próxima ronda
La fecha inicialmente asociada con la cuarta ronda bilateral era el lunes 21 de septiembre. Sin embargo, TLC Magazine México reportó el 17 de septiembre que el encuentro fue recorrido al 28 y 29 de septiembre en Washington. Al momento de esta publicación, la información disponible no muestra un texto final ni un acuerdo público sobre automóviles, acero o aluminio. ([tlcmagazinemexico.com](https://www.tlcmagazinemexico.com/secciones/t-mec/index.html?utm_source=openai))
El resultado más probable de la ronda no necesariamente será un pacto integral. Las partes podrían avanzar en asuntos técnicos, acordar mecanismos de consulta, delimitar productos sensibles o establecer una ruta para negociar los aranceles sectoriales por separado. También es posible que persistan las diferencias mientras los gobiernos intercambian concesiones en temas de seguridad económica, controles de exportación y acceso a mercados.
Para México, la prioridad será evitar que la incertidumbre comercial se convierta en una prima permanente para invertir. El sector automotriz, la siderurgia y los fabricantes de autopartes necesitan saber si el costo adicional es temporal, si depende del cumplimiento de reglas específicas o si forma parte de una política arancelaria más amplia de Estados Unidos.
La llamada entre Sheinbaum y Trump abre una oportunidad para mantener la negociación, pero no resuelve esa incertidumbre. La señal decisiva será si los equipos técnicos convierten el diálogo presidencial en decisiones verificables: una regla publicada, una exclusión arancelaria, un calendario de trabajo o un entendimiento documentado. Hasta entonces, la revisión del T-MEC y los aranceles externos deben seguir analizándose como dos expedientes relacionados, pero no equivalentes.
Fuentes consultadas
- El País México: reporte sobre la llamada entre Claudia Sheinbaum y Donald Trump.
- TLC Magazine México: seguimiento de la cuarta ronda bilateral y su cambio de fecha.
- Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos: agenda de la tercera ronda bilateral.
- USTR: declaración conjunta sobre la segunda ronda de negociaciones.
- Casa Blanca: proclamación sobre los aranceles a acero, aluminio y cobre.
- Departamento de Comercio de Estados Unidos: panorama de la industria automotriz mexicana.
