Participantes del Mexico Carbon Forum 2026 señalaron el 2 de septiembre, en el Complejo Tres Centurias de Aguascalientes, que México dispone de capital institucional para financiar infraestructura y sostenibilidad, pero carece de suficientes proyectos preparados para recibirlo. En el panel dedicado al financiamiento climático participaron representantes de la Bolsa Mexicana de Valores, Monex, Amafore y firmas especializadas en estructuración financiera. ([cronista.com](https://www.cronista.com/mexico/finanzas-economia/mexico-tiene-capital-para-financiar-la-transicion-climatica-pero-le-faltan-proyectos-bancables-amafore/?utm_source=openai))
El diagnóstico modifica la pregunta central sobre el financiamiento climático México. El problema no consiste únicamente en conseguir recursos para descarbonizar la economía, sino en transformar una necesidad ambiental —por ejemplo, reducir pérdidas de agua, modernizar una red eléctrica o aprovechar residuos— en una operación con ingresos identificables, permisos, medición de resultados y una distribución de riesgos que resulte aceptable para inversionistas y financiadores.
En breve
- Las Afores y otros inversionistas institucionales pueden participar en proyectos de largo plazo, pero no están diseñados para financiar iniciativas sin retorno económico.
- Un proyecto bancable requiere ingresos previsibles, estructura financiera, gobernanza, permisos, métricas verificables y mecanismos para absorber o transferir riesgos.
- La regulación climática —desde el Sistema de Comercio de Emisiones hasta la divulgación bajo NIIF S1 y S2— será determinante para dar visibilidad a los flujos futuros.
Qué significa que un proyecto sea bancable
En términos financieros, la bancabilidad no equivale a que una iniciativa sea ambientalmente deseable. Significa que puede demostrar cómo recuperará la inversión y pagará el costo del capital durante la vida del activo. Para un parque de generación renovable, eso puede depender de un contrato de compraventa de electricidad, una tarifa regulada o un comprador industrial con capacidad crediticia. En una planta de tratamiento de agua, la fuente de pago puede estar vinculada a una tarifa municipal, un contrato de prestación de servicios o una garantía pública.
La preparación también exige resolver problemas que suelen aparecer antes de solicitar un crédito: propiedad del terreno, permisos ambientales, conexión a la red, derechos de agua, contratos de suministro, seguros, capacidad técnica del operador y mecanismos para enfrentar variaciones en costos, tasas de interés o tipo de cambio. Si esos elementos no están documentados, el proyecto puede tener impacto climático, pero seguirá siendo difícil de financiar.
El caso de los residuos muestra la misma tensión. Un proyecto de aprovechamiento de biogás puede generar electricidad, reducir emisiones y producir créditos de carbono. Sin embargo, para que sea financiable debe acreditar el volumen y la calidad del residuo, asegurar contratos de suministro, demostrar quién comprará la energía y establecer una metodología confiable para cuantificar las reducciones. La promesa ambiental debe convertirse en flujo de efectivo y evidencia verificable.
El papel de las Afores y el de-risking
Guillermo Zamarripa, presidente de Amafore, planteó en el foro que las administradoras de fondos para el retiro cuentan con recursos para participar en infraestructura y sostenibilidad, aunque necesitan activos que ofrezcan rendimientos adecuados para los trabajadores. El Cronista reportó que el directivo estimó aportaciones netas cercanas a 700 mil millones de pesos durante 2026, una cifra que ilustra la escala potencial del ahorro institucional, no un monto destinado exclusivamente a proyectos climáticos. ([cronista.com](https://www.cronista.com/mexico/finanzas-economia/mexico-tiene-capital-para-financiar-la-transicion-climatica-pero-le-faltan-proyectos-bancables-amafore/?utm_source=openai))
Las Afores, además, no sustituyen a los desarrolladores. Su función es canalizar ahorro de largo plazo hacia instrumentos que cumplan con reglas de riesgo, liquidez, gobierno corporativo y rendimiento. Por eso la preparación del proyecto corresponde a promotores, empresas, gobiernos y asesores especializados. El capital institucional suele entrar cuando ya existen contratos, permisos y una estructura de financiamiento, no cuando la iniciativa todavía se encuentra en la etapa de idea.
Ahí aparece el concepto de de-risking, o reducción y distribución de riesgos. Un gobierno puede aportar garantías, disponibilidad de terrenos, contratos de largo plazo o recursos de primera pérdida. La banca de desarrollo puede ofrecer créditos subordinados, coberturas o asistencia para preparar carteras. El desarrollador debe asumir los riesgos que puede controlar, como construcción y operación. El inversionista institucional, en cambio, requiere que los riesgos residuales estén identificados y compensados por un retorno razonable.
Este reparto es especialmente relevante en agua, movilidad y transmisión eléctrica, sectores donde los beneficios sociales pueden ser altos, pero los ingresos directos no siempre cubren por sí solos el costo de la infraestructura. Sin una combinación de ingresos tarifarios, pagos por disponibilidad, garantías públicas o financiamiento concesional, muchos proyectos no alcanzan el umbral requerido por los mercados.
Carbono, regulación y certeza para invertir
El foro también vinculó la inversión climática con el desarrollo de mercados de carbono. La plataforma de seguimiento de Semarnat describe el Sistema de Comercio de Emisiones como un instrumento aplicable a instalaciones de los sectores energía e industria con emisiones directas iguales o superiores a 100 mil toneladas de dióxido de carbono, y señala que ahí se expiden, transaccionan y cancelan derechos de emisión y créditos de compensación. ([scemexico.semarnat.gob.mx](https://scemexico.semarnat.gob.mx/?utm_source=openai))
Para los inversionistas, la existencia de un mercado no basta. Deben conocer cómo se asignarán los derechos, qué sectores quedarán sujetos a obligaciones, cómo se reconocerán las compensaciones y cuál será la trayectoria del precio del carbono. La propia Semarnat informó en 2025 que trabajaba en la regulación de la siguiente fase del sistema, lo que muestra que la arquitectura institucional todavía está en evolución. ([gob.mx](https://www.gob.mx/semarnat/prensa/celebran-primera-reunion-ordinaria-del-cocosce-2025-para-fortalecer-el-sistema-de-comercio-de-emisiones-en-mexico?idiom=en&utm_source=openai))
La incertidumbre también se presenta en el ámbito estatal. Diversas entidades han utilizado impuestos ambientales o gravámenes a emisiones como instrumentos de política pública. El Estado de México, por ejemplo, establece un impuesto para fuentes fijas por emisiones de dióxido de carbono, metano y óxido nitroso, mientras que estudios legislativos han documentado la expansión de impuestos verdes y mecanismos de compensación en distintas entidades. ([pagosytramites.edomex.gob.mx](https://pagosytramites.edomex.gob.mx/recaudacion/faces/NuevosImpuestos/PF/PreguntasFrecuentesEG.xhtml?utm_source=openai))
Estos esquemas pueden crear señales económicas para reducir emisiones, pero también elevan la necesidad de coordinación. Si las empresas enfrentan metodologías distintas, obligaciones superpuestas o reglas de compensación poco comparables, aumenta el riesgo regulatorio y se dificulta calcular los flujos futuros de un proyecto. La transición climática necesita precio al carbono, pero también consistencia entre los instrumentos federales y subnacionales.
La divulgación climática puede abrir o cerrar el crédito
Otro pendiente es la información corporativa. En marzo de 2026, la CNBV presentó herramientas para apoyar a emisoras en la elaboración de informes de sostenibilidad conforme a las NIIF S1 y S2. El marco organiza la información alrededor de gobernanza, estrategia, gestión de riesgos, métricas y objetivos, con el propósito de mejorar la transparencia y la comparabilidad para quienes asignan capital. ([gob.mx](https://www.gob.mx/cnbv/prensa/cnbv-presenta-herramientas-para-apoyar-a-emisoras-en-la-elaboracion-de-su-informe-de-sostenibilidad-conforme-a-estandares-internacionales?idiom=es&utm_source=openai))
Para una empresa mexicana, reportar riesgos físicos —como sequías, inundaciones o calor extremo— y riesgos de transición —como nuevas normas, precios de carbono o cambios tecnológicos— no es sólo una tarea de cumplimiento. También permite demostrar a un banco o fondo cómo podrían verse afectados sus ingresos, costos, activos y capacidad de pago. La información climática adquiere valor financiero cuando está conectada con presupuestos, inversiones, seguros y decisiones de operación.
La herramienta de autodiagnóstico de la CNBV es voluntaria, pero refleja hacia dónde se dirige el mercado: las instituciones financieras demandarán datos más consistentes para comparar proyectos y valorar riesgos. Una iniciativa que no pueda demostrar cuánto reducirá sus emisiones, cómo medirá sus resultados o qué ocurrirá si no alcanza sus metas tendrá más dificultades para obtener condiciones competitivas.
El siguiente paso: construir una cartera, no sólo anunciar proyectos
El Mexico Carbon Forum 2026 reúne discusiones sobre financiamiento, infraestructura sostenible, generación de energía, eficiencia energética, agua, biodiversidad, alcance 3 y divulgación bajo NIIF S1 y S2. Esa agenda revela que la transición no depende de un solo mercado ni de una sola tecnología, sino de una cadena completa: identificación del problema, diseño técnico, permisos, medición, contrato de ingresos, financiamiento, operación y verificación. ([mexicocarbon.com](https://www.mexicocarbon.com/agenda-2026?utm_source=openai))
Para México, la consecuencia práctica es que los gobiernos y desarrolladores necesitan pasar de listas generales de necesidades a carteras priorizadas de proyectos. Cada iniciativa debería mostrar cuánto capital requiere, qué ingresos generará, qué riesgos enfrenta, quién los asumirá y qué beneficios climáticos y sociales podrá comprobar. Sólo así el ahorro de largo plazo podrá conectarse con obras que reduzcan emisiones y mejoren la resiliencia.
El capital existe, pero no se moviliza por voluntad declarativa. Se moviliza cuando hay un activo entendible, contratos ejecutables, datos confiables y reglas suficientemente estables para proyectar su rendimiento. En esa etapa de preparación —anterior al crédito y anterior a la colocación bursátil— se encuentra uno de los principales cuellos de botella del financiamiento climático México.
Fuentes consultadas
- El Cronista México: México tiene capital para financiar la transición climática, pero le faltan proyectos bancables.
- Mexico Carbon Forum 2026: agenda oficial.
- Gobierno del Estado de Aguascalientes: inauguración del Mexico Carbon Forum 2026.
- Semarnat: Sistema de Comercio de Emisiones.
- CNBV: herramientas para informes de sostenibilidad conforme a NIIF S1 y S2.
- Gobierno del Estado de México: impuesto a la emisión de gases contaminantes.
