La Secretaría de Hacienda y Crédito Público entregará este martes 8 de septiembre de 2026 al Congreso de la Unión el Paquete Económico 2027, en la Ciudad de México, para iniciar la discusión formal sobre los ingresos, el gasto, el déficit, la deuda y las prioridades de política pública del próximo año. El conjunto incluye los Criterios Generales de Política Económica, la iniciativa de Ley de Ingresos de la Federación, el Proyecto de Presupuesto de Egresos y las propuestas de Miscelánea Fiscal.
La entrega ocurre mientras el Gobierno federal busca reducir gradualmente sus requerimientos financieros sin frenar los programas sociales, la inversión estratégica ni las obligaciones asociadas con empresas públicas y pensiones. El punto central no será únicamente cuánto dinero pretende recaudar Hacienda, sino si los supuestos macroeconómicos y las metas de gasto permiten cumplir con ese ajuste sin trasladar una presión excesiva a la inversión pública, los servicios o los hogares.
El punto de partida: los Pre-Criterios 2027
Los Pre-Criterios Generales de Política Económica, entregados por Hacienda el 1 de abril, anticiparon la orientación del proyecto. Para 2027, la dependencia planteó un crecimiento real del Producto Interno Bruto de entre 1.9% y 2.9%, una reducción de los Requerimientos Financieros del Sector Público a 3.5% del PIB y una deuda pública medida por el Saldo Histórico de los Requerimientos Financieros del Sector Público de 55% del PIB.
Ese documento funciona como una guía inicial, no como el presupuesto definitivo. Su utilidad está en mostrar la trayectoria que el Ejecutivo pretende seguir antes de presentar las cifras completas y los detalles por dependencia, programa, fideicomiso, empresa pública y entidad federativa. La revisión del 8 de septiembre permitirá saber si Hacienda mantiene esos supuestos, los modifica o incorpora nuevas medidas de ingresos y gasto.
La comparación será especialmente relevante en tres frentes. El primero es el crecimiento económico: una previsión más alta facilita proyectar una mayor recaudación, mientras que un escenario más débil puede obligar a ajustar el gasto o elevar las necesidades de financiamiento. El segundo es la recaudación tributaria, que en los Pre-Criterios debía crecer por la eficiencia recaudatoria y la fiscalización, sin depender de una reforma amplia al marco tributario. El tercero es el gasto, porque el ajuste fiscal puede concentrarse en inversión, subsidios, transferencias, gasto operativo o apoyos a empresas del Estado.
Más recaudación, pero también más obligaciones
Hacienda estimó en abril que los ingresos no petroleros aumentarían en 404.3 mil millones de pesos frente a lo programado para 2026. De ese incremento, 347.7 mil millones provendrían de ingresos tributarios, mientras que el resto estaría relacionado con ingresos propios de organismos y empresas distintas de Petróleos Mexicanos, además de mayores recursos no tributarios.
La apuesta supone que la economía, el consumo y el cumplimiento fiscal sostendrán una recaudación creciente. También incorpora los efectos acumulados de medidas de fiscalización, vigilancia aduanera y fortalecimiento del cumplimiento tributario. Sin embargo, una proyección de ingresos no equivale a recursos disponibles de inmediato: su materialización depende de la actividad económica, las importaciones, el empleo, los precios y la capacidad efectiva de cobro.
En el lado del gasto, los Pre-Criterios calcularon un gasto neto pagado de aproximadamente 10.024 billones de pesos para 2027. La cifra implicaría un monto ligeramente superior al estimado para 2026, pero no necesariamente un aumento real después de considerar inflación. Además, el gasto total debe cubrir participaciones a estados y municipios, pensiones, costo financiero, transferencias obligatorias, inversión, programas sociales y compromisos de las empresas públicas.
El margen de maniobra es, por ello, menor que el que sugiere observar únicamente el aumento nominal del presupuesto. Cuando suben los intereses de la deuda, las pensiones o las transferencias federales, una proporción mayor de los recursos queda comprometida antes de que el Congreso pueda discutir nuevas prioridades.
La deuda será una de las variables bajo vigilancia
Los Pre-Criterios proyectaron que el Saldo Histórico de los Requerimientos Financieros del Sector Público pasaría de 20.42 billones de pesos al cierre estimado de 2026 a 21.85 billones en 2027. En términos del PIB, la trayectoria prevista se ubicaría en 55%, un nivel que Hacienda considera sostenible, pero que eleva la importancia de mantener el déficit bajo control.
La cifra debe leerse junto con el costo financiero y no de manera aislada. Una deuda estable como proporción del PIB puede coexistir con mayores pagos de intereses si aumentan las tasas, cambia el tipo de cambio o se concentra el calendario de vencimientos. Por eso, el Paquete Económico también será revisado por su estrategia de financiamiento: moneda de contratación, plazos, tasas, amortizaciones y exposición a choques externos.
La reducción prevista de los Requerimientos Financieros del Sector Público, de 4.1% del PIB en 2026 a 3.5% en 2027, representa una señal de consolidación fiscal. El desafío será verificar si esa disminución se apoya en ingresos permanentes y realistas o en recortes que reduzcan la capacidad productiva del Estado. Para las empresas, la diferencia puede reflejarse en infraestructura, energía, logística, crédito público y certidumbre sobre impuestos. Para los gobiernos locales, en el comportamiento de participaciones y aportaciones.
Qué puede cambiar durante la negociación
La propuesta del Ejecutivo no es el presupuesto final. La Cámara de Diputados puede modificar el Proyecto de Presupuesto de Egresos, mientras que la discusión de los ingresos involucra a ambas cámaras conforme al procedimiento legislativo. El calendario aprobado prevé la aprobación de la Ley de Ingresos el 20 de octubre y establece el 15 de noviembre como fecha límite para aprobar el Presupuesto de Egresos de la Federación.
Durante ese periodo, los legisladores revisarán los supuestos de crecimiento, inflación, tipo de cambio, tasas de interés y precio del petróleo. También deberán analizar si las metas de recaudación son compatibles con la actividad económica y si las medidas contra la evasión, el contrabando y el llamado huachicol fiscal tienen una estimación verificable de ingresos.
Los ajustes pueden aparecer en partidas que no siempre son visibles en el debate general: inversión física, mantenimiento de infraestructura, transferencias a entidades, programas sujetos a reglas de operación, gasto administrativo, aportaciones a seguridad social y recursos para empresas públicas. Una reasignación presupuestaria no elimina la presión; la desplaza entre dependencias, sectores o niveles de gobierno.
La discusión también deberá distinguir entre gasto social protegido por compromisos políticos o legales y gasto de inversión con impacto de mediano plazo. Reducir inversión puede facilitar el cumplimiento anual de una meta fiscal, pero también limitar el crecimiento futuro. Mantenerla, en cambio, puede exigir una recaudación más firme, mayor eficiencia del gasto o un ritmo de ajuste de la deuda más gradual.
En breve
- Hacienda entregará el Paquete Económico 2027 al Congreso el 8 de septiembre de 2026.
- Los Pre-Criterios anticiparon un crecimiento de 1.9% a 2.9%, RFSP de 3.5% del PIB y deuda pública de 55% del PIB para 2027.
- La negociación legislativa definirá si el ajuste recae en inversión, gasto operativo, nuevas medidas de fiscalización o reasignaciones entre programas.
Por qué importa
El Paquete Económico 2027 será la primera versión completa de la estrategia fiscal del Gobierno federal para combinar consolidación presupuestaria con crecimiento e inversión. La clave para evaluar su consistencia será comparar lo que Hacienda proponga el 8 de septiembre con los Pre-Criterios de abril y, después, con el decreto aprobado por el Congreso.
Para la ciudadanía y el sector privado, la diferencia entre esas tres etapas mostrará dónde se modificaron las prioridades y quién absorbió el costo de los ajustes. Un menor déficit puede ser una señal positiva si proviene de ingresos sólidos y de un gasto mejor administrado. Si se logra mediante menor inversión o deterioro de servicios, el alivio contable podría tener un costo económico más alto en los años siguientes.
Fuentes consultadas
- Secretaría de Hacienda y Crédito Público, Paquete Económico y Presupuesto.
- Secretaría de Hacienda y Crédito Público, Pre-Criterios 2027, 1 de abril de 2026.
- Canal del Congreso, anuncio sobre la entrega del Paquete Económico 2027, 4 de septiembre de 2026.
- Sistema de Información Legislativa, calendario legislativo y fechas de aprobación, 6 de septiembre de 2026.
