México y España firmaron el 4 de septiembre de 2026, en Ciudad de México, un memorando de entendimiento para cooperar en inteligencia artificial, supercomputación, centros de datos, conectividad, ciberseguridad, identidad digital y digitalización de servicios públicos. El documento fue suscrito por José Antonio Peña Merino, titular de la Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones de México, y Óscar López, ministro español para la Transformación Digital y de la Función Pública.
El acuerdo importa porque coloca en una misma agenda áreas que suelen avanzar por separado: infraestructura de cómputo, servicios públicos digitales, protección frente a ataques informáticos y formación de capacidades. Sin embargo, el memorando no equivale todavía a una inversión comprometida ni a la puesta en operación de un proyecto específico. Su alcance dependerá de los programas, convenios técnicos, recursos y reglas que ambos gobiernos definan después.
En breve
- El memorando contempla cooperación en IA, supercomputación, centros de datos, conectividad, ciberseguridad, identidad digital y servicios públicos.
- El plan de trabajo comenzará en octubre con supercomputación y fábricas de IA; entre noviembre y diciembre abordará centros de datos, según la información difundida tras la firma.
- La ejecución requerirá decisiones posteriores sobre financiamiento, protección de datos, compras públicas, estándares técnicos y responsabilidades institucionales.
Una hoja de ruta, no un proyecto llave en mano
La información oficial de La Moncloa señala que el memorando incorpora un plan de acción y un cronograma para organizar la cooperación. Entre las modalidades previstas están el desarrollo de programas conjuntos, el intercambio de información y buenas prácticas, las visitas de personal técnico y la organización de conferencias, cursos y seminarios.
El País reportó que el plan está previsto para desplegarse durante los próximos cuatro años. La secuencia anunciada parte de la supercomputación y las fábricas de inteligencia artificial, continúa con la planificación y operación de centros de datos, y posteriormente incorpora otros ámbitos, como la gestión de desastres naturales y el cambio climático.
La diferencia entre una hoja de ruta y una obligación operativa es central para evaluar el acuerdo. El memorando funciona como un marco político y administrativo para facilitar proyectos, pero no establece por sí mismo el monto de recursos, el número de centros de datos que se construirán, la capacidad de cómputo que México recibirá ni un calendario de licitaciones. Tampoco sustituye los contratos, reglas técnicas o autorizaciones que serían necesarios para cada iniciativa.
Las instituciones mexicanas que deberán convertirlo en resultados
La principal contraparte mexicana es la Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones, encabezada por Peña Merino. La dependencia concentra funciones relacionadas con infraestructura digital, transformación de servicios públicos y ciberseguridad. Su participación será relevante para traducir la cooperación bilateral en plataformas gubernamentales, interoperabilidad e intercambio técnico.
La Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación también tendrá un papel natural en los componentes de investigación, formación y supercomputación. La agenda se relaciona con proyectos científicos nacionales y con el desarrollo de capacidades para entrenar y operar modelos de inteligencia artificial en el país.
El Instituto Politécnico Nacional aparece como antecedente de la relación tecnológica entre ambos países. De acuerdo con La Moncloa, el Barcelona Supercomputing Center mantiene acuerdos con instituciones científicas mexicanas y con el IPN para impulsar la supercomputación y la IA, además de vincular el sistema mexicano con el ecosistema europeo de supercómputo.
La experiencia del Instituto Federal de Telecomunicaciones también forma parte del contexto, aunque el memorando actual se firma con la Agencia de Transformación Digital. España y México ya habían establecido en 2024 un entendimiento entre el Instituto Nacional de Ciberseguridad de España y el IFT, lo que muestra que la cooperación no comienza desde cero, sino que ahora busca ampliarse hacia una agenda más extensa.
El punto sensible: datos, cómputo y dependencia tecnológica
Para México, el componente más estratégico no es únicamente incorporar herramientas de inteligencia artificial, sino decidir dónde se procesan los datos, quién administra la infraestructura y bajo qué condiciones se transfieren conocimientos y tecnologías.
La cooperación en centros de datos puede ayudar a ampliar la capacidad nacional de almacenamiento y procesamiento, pero también obliga a definir criterios sobre ubicación física, continuidad operativa, consumo energético, contratación de proveedores y protección de información pública. La expansión de infraestructura digital no garantiza por sí misma soberanía tecnológica: esa capacidad depende también de contar con personal especializado, sistemas auditables y control sobre componentes críticos.
Algo similar ocurre con la supercomputación. La participación del Barcelona Supercomputing Center y la referencia a la supercomputadora mexicana Coatlicue pueden facilitar transferencia de conocimientos y colaboración científica. No obstante, será importante conocer qué parte del diseño, operación, mantenimiento y desarrollo de software quedará en instituciones mexicanas, así como las condiciones de acceso para universidades, centros de investigación y empresas.
En materia de inteligencia artificial, el acuerdo también abre preguntas regulatorias. La digitalización de trámites y el uso de identidad digital requieren reglas claras para minimizar errores, discriminación, filtraciones y usos indebidos. En el caso de la ciberseguridad, la cooperación puede fortalecer la prevención y respuesta ante incidentes, pero debe acompañarse de protocolos de intercambio de información, responsabilidades jurídicas y mecanismos de supervisión.
Una alianza con dimensión económica y geopolítica
El gobierno español presentó el acuerdo como parte de una relación más amplia en la que ambos países buscan promover modelos tecnológicos compatibles con datos interoperables, modelos abiertos y una transformación digital con enfoque humanista. El mensaje también tiene una dimensión económica: durante su visita a México, el ministro Óscar López se reunió con empresas españolas instaladas en el país, entre ellas Veridas e Indra, vinculadas con identidad digital y ciberseguridad.
Para las empresas españolas, la agenda puede abrir oportunidades en servicios tecnológicos, seguridad informática, infraestructura y consultoría. Para México, el beneficio potencial consistiría en incorporar capacidades, proveedores y conocimiento que ayuden a modernizar el Estado y a elevar la participación nacional en cadenas digitales de mayor valor.
El riesgo consiste en que la cooperación se reduzca a la compra de soluciones extranjeras sin desarrollar capacidades locales. Por eso, los siguientes documentos serán más reveladores que la firma misma: programas de trabajo, presupuestos, reglas de contratación, indicadores de avance y convenios con universidades y centros de investigación.
Qué debe observarse a partir de octubre
La primera señal será la activación del trabajo sobre supercomputación y fábricas de IA. Después, el seguimiento deberá concentrarse en los proyectos de centros de datos y en la forma en que se definan sus estándares de seguridad, eficiencia energética y gobernanza.
También será necesario verificar si el cronograma produce entregables públicos. Entre ellos podrían estar convenios institucionales, convocatorias de investigación, programas de capacitación, pruebas piloto para servicios públicos y mecanismos de evaluación de riesgos. Sin esa información, será difícil distinguir entre cooperación diplomática y política tecnológica con resultados medibles.
El memorando ofrece a México y España una plataforma para coordinarse en una competencia tecnológica dominada por grandes empresas y potencias con enormes recursos de cómputo. El desafío mexicano será aprovechar la relación sin trasladar al exterior el control de sus datos, su infraestructura crítica o sus capacidades de innovación. La firma del 4 de septiembre abre ese proceso; no lo da por concluido.
Fuentes consultadas
- Gobierno de España, La Moncloa: España y México sellan un acuerdo para estrechar la colaboración en IA, conectividad y ciberseguridad, 4 de septiembre de 2026.
- El País México: México y España aprietan el acelerador en su alianza con un acuerdo de colaboración digital, 4 de septiembre de 2026.
- Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones: información institucional y estructura de la dependencia.
- Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones: Declaración de ética y buenas prácticas para el uso y desarrollo de la IA en México.
