El Consejo de Estabilidad del Sistema Financiero (CESF) anticipó el 29 de septiembre de 2026 que la actividad económica nacional moderará su ritmo de expansión durante el tercer trimestre, luego del repunte observado entre abril y junio. El diagnóstico fue presentado tras la sexagésima quinta sesión ordinaria del organismo, celebrada en Ciudad de México, en un entorno internacional marcado por condiciones financieras más restrictivas, volatilidad y riesgos geopolíticos.
La advertencia importa porque llega después de un avance trimestral relevante. La estimación oportuna del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) mostró que el Producto Interno Bruto creció 1.5% real frente al primer trimestre de 2026 y 2.1% a tasa anual durante el segundo trimestre. Ese resultado fue generalizado entre los grandes grupos de actividad: las actividades primarias avanzaron 3.3%, las secundarias 1.6% y las terciarias 1.5% a tasa trimestral.
Sin embargo, el CESF no presentó ese repunte como una nueva trayectoria asegurada de alto crecimiento. Su comunicado señala que la información disponible permite anticipar una expansión más lenta durante julio-septiembre y que, hacia adelante, prevalecerán condiciones de holgura en la economía. En términos prácticos, esto significa que la producción podría seguir aumentando, pero a una velocidad menor que la registrada en el trimestre anterior.
Qué significa una moderación después del repunte
Una moderación no equivale automáticamente a una contracción. El concepto describe una pérdida de velocidad en el crecimiento: si una economía avanzó con fuerza en un trimestre, el siguiente puede mostrar un incremento más reducido sin que eso implique necesariamente una recesión. La comparación debe hacerse contra el ritmo previo y no sólo contra el nivel de producción.
En el caso mexicano, la lectura requiere cautela porque el crecimiento del segundo trimestre partió de una base débil. El PIB había registrado una variación trimestral negativa de 0.2% en el primer trimestre de 2026, de acuerdo con las cifras preliminares citadas por INEGI. Por ello, una parte del avance de abril-junio puede interpretarse como una recuperación posterior a ese retroceso, además de reflejar el desempeño de sectores específicos.
El dato agregado también oculta diferencias entre ramas. El sector primario tuvo el mayor crecimiento trimestral en la estimación oportuna, mientras las actividades secundarias y terciarias avanzaron a un ritmo más contenido. Esa composición será relevante para evaluar si la pérdida de velocidad durante el tercer trimestre es amplia o se concentra en industria, construcción, comercio y servicios.
Los datos disponibles apuntan a una recuperación desigual
Los indicadores de actividad publicados por INEGI muestran que el desempeño de la economía no es homogéneo. En las cifras del IGAE disponibles durante el primer semestre, las actividades terciarias mantenían una contribución positiva, mientras las secundarias mostraban señales más débiles en algunos meses. Dentro de la industria, la construcción y las manufacturas han presentado comportamientos distintos, una diferencia que puede afectar la inversión, el empleo y la demanda de crédito.
Esta heterogeneidad ayuda a entender por qué el CESF utiliza una lectura prudente. Un repunte del PIB no necesariamente implica que todos los sectores, empresas y hogares estén percibiendo una mejora similar. La industria vinculada a la exportación depende de la demanda externa y de las cadenas productivas de América del Norte; el consumo responde a los ingresos, el empleo y el costo del financiamiento; y la construcción es sensible a la inversión pública, privada y a las tasas de interés.
La expectativa del Consejo también debe leerse junto con la información internacional. El organismo señaló que la economía mundial habría crecido en el tercer trimestre a un ritmo ligeramente inferior al del trimestre previo, con moderación en las economías avanzadas y un desempeño relativamente estable en las emergentes. Añadió que el panorama está condicionado por la evolución del conflicto en Oriente Medio y sus posibles efectos sobre los precios de los hidrocarburos.
Mayor presión financiera y volatilidad cambiaria
El entorno global constituye un canal de riesgo para México porque puede encarecer el financiamiento, reducir el apetito por activos de mercados emergentes y afectar los flujos de comercio e inversión. El CESF reportó que las condiciones financieras globales se restringieron marginalmente desde su sesión anterior y que los mercados han mostrado episodios de volatilidad vinculados con la geopolítica y las expectativas de política monetaria.
En el periodo revisado, el peso mexicano llegó a apreciarse más de 3% frente al dólar hasta principios de septiembre, pero después el fortalecimiento generalizado de la moneda estadunidense revirtió ese movimiento. El Consejo indicó que la moneda nacional acumuló una depreciación superior a 5% en el periodo que analizó. También reportó aumentos en las tasas de los valores gubernamentales, especialmente en los plazos largos, y pérdidas cercanas a 2.5% en los principales índices bursátiles.
Estos movimientos no implican por sí solos una dislocación del mercado mexicano. Sí muestran, no obstante, que la evolución de las tasas internacionales, el dólar, los energéticos y la percepción de riesgo puede modificar las condiciones en las que se financian el gobierno, las empresas y los hogares.
La moderación económica no es una crisis bancaria
El segundo mensaje del CESF es distinto al diagnóstico sobre el crecimiento. El organismo sostuvo que el sistema financiero mexicano conserva una posición sólida y resiliente, con capacidad para absorber choques adversos y mantener un funcionamiento estable. En particular, afirmó que la banca comercial tiene índices de capitalización y liquidez que superan holgadamente los requerimientos mínimos regulatorios.
La diferencia es importante. Una economía que crece menos puede elevar los riesgos de crédito si disminuyen los ingresos de empresas y familias, pero eso no significa que el sistema bancario se encuentre en insolvencia. La capitalización funciona como un colchón para absorber pérdidas, mientras la liquidez permite atender obligaciones y retiros en condiciones de tensión. Ambos indicadores deben vigilarse junto con la morosidad, la concentración de carteras y la exposición a tasas y tipo de cambio.
El Reporte de Estabilidad Financiera de Banco de México publicado en junio también concluyó, con base en sus pruebas de estrés, que el sistema bancario contaba con niveles adecuados de capital y liquidez para enfrentar escenarios adversos severos. El CESF añadió que los riesgos asociados con la exposición del sector externo a activos denominados en pesos se mantienen acotados, aunque reiteró la necesidad de vigilancia estrecha.
Qué debe observarse en el tercer trimestre
La confirmación estadística de la moderación dependerá de los datos que se publiquen sobre julio, agosto y septiembre. Será necesario observar si la desaceleración se concentra en la industria o si también alcanza al consumo y los servicios. Además, el comportamiento de la inversión, el empleo formal, el crédito y las exportaciones ayudará a distinguir entre una pausa temporal y una pérdida más persistente de dinamismo.
Para las autoridades, el reto consiste en mantener la estabilidad financiera sin ignorar el debilitamiento de la actividad. Para las empresas, un escenario de menor crecimiento puede significar decisiones más cautelosas de inversión y contratación. Para los hogares, tasas todavía restrictivas y una inflación sensible a los energéticos pueden limitar el gasto. Por ahora, el mensaje institucional es de prudencia: menor velocidad económica, pero sin señales de una crisis sistémica en la banca.
En breve
- El CESF prevé una moderación de la actividad económica mexicana durante el tercer trimestre de 2026, después del repunte de abril-junio.
- La estimación oportuna del INEGI mostró un crecimiento trimestral de 1.5% en el segundo trimestre, con avances en actividades primarias, secundarias y terciarias.
- El Consejo considera que la banca mantiene niveles de capitalización y liquidez superiores a los mínimos regulatorios, por lo que la desaceleración económica no equivale a una crisis bancaria.
Fuentes consultadas
- Consejo de Estabilidad del Sistema Financiero, comunicado del 29 de septiembre de 2026.
- INEGI, Estimación Oportuna del Producto Interno Bruto Trimestral, segundo trimestre de 2026.
- Banco de México, Reporte de Estabilidad Financiera, junio de 2026.
- La Jornada, cobertura del balance de riesgos del CESF.
