Documentos financieros y monedas mexicanas para ilustrar la deuda neta del Gobierno federalLa deuda neta del Gobierno federal alcanzó 18.031 billones de pesos al cierre de julio de 2026.

La deuda neta del Gobierno federal llegó a 18.031 billones de pesos al cierre de julio de 2026, equivalente a 48.31% del Producto Interno Bruto (PIB), de acuerdo con el informe mensual de finanzas públicas y deuda pública que la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) publicó el 28 de agosto. El saldo superó por primera vez el umbral de 18 billones de pesos dentro de la serie histórica reportada por la dependencia. En paralelo, Hacienda informó que el costo financiero del sector público disminuyó 4.8% real anual durante el primer semestre.

En breve

  • La deuda neta del Gobierno federal sumó 18.031 billones de pesos al 31 de julio de 2026.
  • El saldo representó 48.31% del PIB, 0.51 puntos porcentuales más que al cierre de junio.
  • El costo financiero del sector público bajó 4.8% real anual en la primera mitad del año, según Hacienda.

El dato de julio no equivale a toda la deuda pública

La cifra de 18.031 billones corresponde exclusivamente a la deuda neta del Gobierno federal. Ese indicador descuenta los activos financieros de la administración federal respecto de su deuda bruta. No debe confundirse con el Saldo Histórico de los Requerimientos Financieros del Sector Público (SHRFSP), que incorpora también pasivos de empresas públicas, banca de desarrollo, fondos y otros componentes del sector público.

La diferencia entre ambos conceptos es relevante para interpretar el alcance del dato. Al cierre de julio, el SHRFSP se ubicó en 19.222 billones de pesos, equivalente a 51.5% del PIB, según la información difundida a partir del reporte de Hacienda. Por ello, afirmar que la deuda del país es de 18.031 billones sería impreciso: ese monto describe al Gobierno federal, no al conjunto de las obligaciones públicas.

También importa distinguir entre saldo y costo financiero. El saldo es el monto acumulado de las obligaciones netas; el costo financiero es el gasto presupuestario destinado a intereses, comisiones y otros pagos asociados al endeudamiento. Un saldo mayor puede coexistir temporalmente con un costo financiero menor si se refinancian pasivos, cambia el tipo de cambio, bajan algunas tasas o se modifica el calendario de vencimientos.

La trayectoria mensual muestra un aumento, no un salto aislado

El cierre de julio representa un incremento frente a los 17.849 billones de pesos registrados al cierre de junio, de acuerdo con cifras citadas del informe de Hacienda. El aumento mensual fue de aproximadamente 182 mil millones de pesos. Medido como proporción del PIB, el indicador pasó de 47.80% a 48.31%, un avance de 0.51 puntos porcentuales.

La comparación con junio ayuda a evitar una interpretación basada únicamente en el umbral psicológico de los 18 billones. El nuevo máximo no significa que en un solo mes se haya generado toda la presión fiscal, sino que refleja la acumulación de financiamiento, movimientos cambiarios, amortizaciones, colocaciones y ajustes en los activos financieros. Para valorar la tendencia completa será necesario observar los siguientes cierres mensuales y, sobre todo, el resultado anual frente a las metas aprobadas por el Congreso.

El reporte también muestra una estructura concentrada en instrumentos locales. Al cierre de julio, alrededor de 84.47% de la deuda neta del Gobierno federal correspondió a instrumentos emitidos en el mercado interno, como Cetes, Bondes y Udibonos; el 15.53% restante se vinculó con deuda externa, según los datos difundidos por el informe. La mayor participación de deuda en moneda nacional reduce la exposición directa a una depreciación del peso, aunque no elimina los riesgos asociados a tasas de interés, inflación, liquidez o refinanciamiento.

Menor costo financiero, pero con operaciones de manejo de pasivos

Hacienda reportó una reducción real anual de 4.8% en el costo financiero del sector público durante enero-junio de 2026. La dependencia atribuyó el resultado a una gestión activa de la deuda, al efecto cambiario sobre los pasivos denominados en moneda extranjera y a operaciones destinadas a mejorar el perfil de vencimientos.

Entre esas operaciones estuvo una emisión en el mercado Samurái por 282.8 mil millones de yenes, equivalentes a unos mil 774 millones de dólares, con referencias a tres, cinco, diez y veinte años. Hacienda señaló que con esa transacción concluyó su programa de emisiones internacionales para 2026. La Secretaría también informó que en junio colocó seis mil 300 millones de dólares y destinó cerca de cinco mil 900 millones al manejo de pasivos en moneda extranjera y al prepago de obligaciones existentes.

El objetivo financiero de estas operaciones no es necesariamente reducir el saldo de inmediato. En muchos casos, el Gobierno sustituye obligaciones próximas a vencer por deuda de mayor plazo o con una estructura de tasas distinta. Eso puede elevar o mantener el saldo, pero distribuir los pagos en un periodo más amplio y reducir la concentración de amortizaciones en determinados años. La ventaja depende de las tasas obtenidas, del tipo de cambio y de que la operación se mantenga dentro de los techos de endeudamiento autorizados.

De acuerdo con la información difundida por Hacienda, las transacciones de junio eliminaron vencimientos de bonos en dólares previstos para 2027 y 2028 y redujeron amortizaciones en euros programadas para 2029. El efecto es una menor presión inmediata sobre las reservas presupuestarias de esos años, aunque la obligación no desaparece: se reemplaza por nuevos compromisos con otros plazos y condiciones.

El presupuesto de 2027 enfrentará la prueba de la composición

El dato de julio llega antes de que el Ejecutivo entregue el Paquete Económico 2027 al Congreso, previsto para el 8 de septiembre. Por eso, la cifra aún no permite determinar por sí sola cuánto aumentará el servicio de la deuda en el próximo presupuesto. La evaluación tendrá que considerar el déficit previsto, las amortizaciones, el costo de las nuevas emisiones y el crecimiento esperado del PIB.

El principal riesgo para 2027 no es únicamente que el saldo nominal sea elevado. También importa cuánto del presupuesto deberá destinarse a pagar intereses y cuánto tendrá que contratarse para cubrir vencimientos. Si las tasas internacionales permanecen altas, el peso se debilita o el crecimiento económico resulta menor al previsto, el costo de financiar el déficit puede aumentar y reducir el margen para inversión, infraestructura o programas públicos.

La proporción de deuda respecto del PIB tampoco es una medida automática de insolvencia. Puede subir porque aumenta el endeudamiento, porque el PIB crece menos de lo esperado o por una combinación de ambos factores. Sin embargo, sí funciona como referencia para observar si la deuda avanza más rápido que la capacidad de generación de ingresos de la economía. En julio, el alza mensual de 47.80% a 48.31% refuerza la necesidad de revisar las proyecciones fiscales y no sólo el monto absoluto.

La lectura más completa, por tanto, combina cuatro variables: el saldo neto del Gobierno federal, el SHRFSP como medida amplia, el costo financiero y el calendario de vencimientos. El primer indicador confirmó que la deuda federal rebasó 18 billones de pesos; el segundo mostró que la carga total del sector público fue mayor; el tercero presentó una reducción real en el primer semestre; y el cuarto será determinante para saber si la estrategia de refinanciamiento realmente libera espacio presupuestario o sólo posterga obligaciones.

Fuentes consultadas

Por Editor

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