Durante Mexico Investment Week, celebrado el 9 de septiembre de 2026 en Nueva York por la Bolsa Institucional de Valores (BIVA), Altagracia Gómez, coordinadora del Consejo Asesor de Desarrollo Económico Regional y Relocalización, pidió acelerar la ejecución del Plan México para atraer tanto inversión extranjera como capital nacional. En el mismo encuentro, María Ariza, directora general de BIVA, señaló que las FIBRAs y otros instrumentos del mercado pueden ayudar a financiar parques industriales, activos logísticos e infraestructura vinculada con las cadenas de suministro de Norteamérica.
El mensaje importa porque la discusión sobre la relocalización empresarial entró en una etapa distinta. Ya no basta con anunciar oportunidades, identificar sectores estratégicos o presentar portafolios de proyectos. La pregunta para empresas, inversionistas y autoridades es cuáles iniciativas cuentan con permisos, energía, agua, conectividad, financiamiento y fechas de ejecución suficientemente claras para convertirse en activos productivos.
La meta oficial es más exigente que la cifra repetida en el debate
Gómez recordó que el Plan México fue diseñado como una estrategia de largo plazo y no únicamente como un programa sexenal. Entre sus 13 metas se encuentra colocar a México entre las diez mayores economías del mundo y elevar la inversión como proporción del producto interno bruto.
En algunas intervenciones públicas se ha mencionado el objetivo de llevar la inversión a 25% del PIB hacia 2030. Sin embargo, el portal oficial del Plan México establece una meta más precisa: mantener la proporción de inversión por encima de 25% a partir de 2026 y superar 28% en 2030. Esta diferencia no es menor, porque cambia la referencia con la que debe evaluarse el avance de la estrategia.
Los datos de corto plazo muestran por qué se necesita una medición cuidadosa. El Instituto Nacional de Estadística y Geografía reportó que la formación bruta de capital fijo aumentó 1.3% mensual y 5.9% anual en junio de 2026, con cifras desestacionalizadas. La construcción avanzó 3.5% mensual y 8.8% anual, mientras que la maquinaria y equipo retrocedió 1.1% mensual.
En el primer trimestre de 2026, los datos desestacionalizados de oferta y demanda global registraron una formación bruta de capital fijo de 7.76 billones de pesos corrientes frente a un PIB de 36.04 billones. La comparación simple equivale a cerca de 21.5%, aunque no sustituye la medición anual oficial ni permite atribuir por sí sola los movimientos al Plan México. Sí ofrece una señal útil: el país todavía necesita incrementar de forma sostenida la inversión para acercarse a la trayectoria fijada para 2030.
El reto: pasar de un portafolio anunciado a proyectos financiables
La Presidencia informó en enero de 2025 que el Plan México incluía un portafolio potencial de alrededor de 277 mil millones de dólares y cerca de 2 mil proyectos. Esa cifra representa una reserva de oportunidades, no necesariamente capital desembolsado ni obras en operación. Para que el anuncio tenga impacto económico, cada proyecto debe avanzar por una cadena verificable: definición técnica, permisos, disponibilidad de terrenos, conexión eléctrica, suministro de agua, financiamiento, construcción y puesta en marcha.
El Gobierno federal también presentó en febrero de 2026 un plan de infraestructura 2026-2030 con una inversión pública y mixta estimada en 5.6 billones de pesos para energía, trenes, carreteras, puertos, salud, agua, educación y aeropuertos. En ese marco, la inversión pública puede funcionar como catalizador, pero su efecto dependerá de que las obras se coordinen con proyectos privados y no se conviertan en infraestructura aislada de los centros industriales y logísticos.
La aceleración que reclama el sector privado, por tanto, no significa únicamente gastar más rápido. También implica reducir los tiempos de autorización, coordinar dependencias federales y gobiernos estatales, dar previsibilidad a las reglas y definir mecanismos para compartir riesgos en proyectos de largo plazo.
Mercado de capitales: una vía para financiar la expansión industrial
La intervención de BIVA añadió un componente financiero a la conversación. Reuters reportó que María Ariza identificó una oportunidad para que las FIBRAs canalicen capital hacia parques industriales, logística e infraestructura que atienda la expansión manufacturera y la demanda asociada con centros de datos y tecnologías de inteligencia artificial.
Este mecanismo puede ser relevante porque permite separar la propiedad y operación de ciertos activos inmobiliarios de las empresas que los utilizan. Una nave industrial, un centro logístico o una instalación energética pueden agruparse en vehículos de inversión capaces de atraer recursos institucionales y distribuir ingresos entre inversionistas. No obstante, las FIBRAs no resuelven por sí mismas los problemas de permisos, seguridad, energía o disponibilidad de agua. Si esos riesgos permanecen, el costo de capital sube y los proyectos pueden perder competitividad.
Ariza también planteó la necesidad de ampliar el financiamiento para empresas medianas que abastecen a la industria. Ese punto es central para que la relocalización genere contenido nacional. La llegada de una planta exportadora puede elevar las importaciones de insumos si los proveedores mexicanos no cuentan con crédito, certificaciones, tecnología y capacidad para cumplir volúmenes y estándares internacionales.
Qué debería medirse a partir de ahora
Para evaluar si el Plan México deja de ser una agenda declarativa, las autoridades deberían publicar avances comparables y periódicos. No basta con contabilizar anuncios de inversión o cartas de intención. El seguimiento tendría que distinguir entre proyectos anunciados, autorizados, financiados, en construcción y operando.
- Inversión: evolución de la formación bruta de capital fijo como proporción del PIB, con separación entre inversión pública y privada.
- Ejecución: número y valor de proyectos con permisos, financiamiento contratado, inicio de obra y fecha prevista de operación.
- Infraestructura: capacidad disponible y nueva de electricidad, transmisión, agua, carreteras, ferrocarriles y puertos en las zonas industriales.
- Proveeduría: participación de empresas mexicanas y contenido nacional en sectores como automotriz, aeroespacial, electrónico, farmacéutico y de semiconductores.
- Financiamiento: crédito y emisiones para pequeñas y medianas empresas integradas a cadenas estratégicas.
La meta de inversión debe observarse junto con la calidad de los proyectos. Un aumento concentrado en construcción inmobiliaria o activos de bajo contenido tecnológico no tendría el mismo efecto que una expansión de manufactura especializada, infraestructura energética y proveedores nacionales.
En breve
- Altagracia Gómez pidió acelerar la ejecución del Plan México durante Mexico Investment Week, en Nueva York.
- El portal oficial del Gobierno fija una meta superior a 25% de inversión respecto del PIB desde 2026 y superior a 28% en 2030.
- BIVA identifica a las FIBRAs como una vía para financiar parques industriales, logística e infraestructura, pero reconoce obstáculos en energía, seguridad y certeza jurídica.
Fuentes consultadas
- Presidencia de la República: presentación del Plan México y portafolio de inversiones.
- Secretaría de Economía: metas 2030 del Plan México.
- Presidencia de la República: Plan de Inversión en Infraestructura 2026-2030.
- INEGI: Indicador Mensual de la Formación Bruta de Capital Fijo.
- La Jornada: llamado a acelerar el Plan México durante Mexico Investment Week.
- Reuters vía Investing.com: oportunidad de las FIBRAs en manufactura, inteligencia artificial e infraestructura.
